El Secreto del agua  

El agua debería ser pura y sin bacterias dañinas; debería aportarnos minerales, un poco' de oxígeno, una apropiada polarización magnética y también debería tener un buen sabor. El Federal Drug Administration, FDA y el Environmental Protection Agency (EPA) han compartido la responsabilidad de proveernos agua de buena calidad y han hecho lo mejor para mantenerla así.  
 
Pero no han podido impedir la universal contaminación de vuestra agua con centenares de solventes, metales, pesticidas y otras sustancias químicas.  No han podido impedir la tragedia que ora vemos en un estallido de enfermedades para empezar de la infancia.  
Sin embargo no son estos múltiplos contaminantes en hacer la diferencia que estamos buscando. Ellos están presentes en la mayor parte de las aguas y son consumidos por la mayor parte de las personas. A pesar de que sean indeseables, no les son a crear la diferencia decisiva entre la destrucción del sistema inmunitario o su preservación, entre enfermarse de cáncer o no. 
 
El agua generalmente es tratada con aluminio para ayudarla a filtrarse y limpiarse sedimentos mientras atraviesa capas de arena. Luego es desinfectada con cloro en forma de gas. Esta operación es cumplida en casi todas las instalaciones de tratamiento del agua. Se hierve el cloro gaseoso para pasar en el agua lo cual producen una variedad de sustancias dañinas y hasta sustancias químicos carcerigenas, pero, de nuevo, la mayor parte de las personas  beben este agua, y no se enferman de cáncer. Después de que el agua deja la instalación de elaboración, es probada para averiguar sus niveles de cloro "libre" en algunas estaciones de paso y control, porque este nivel tiende a bajar cada vez más. Y es necesario mantener un cierto nivel de cloro, acerca de 1 parte por millón (ppm) de cloro activo. Es éste que mata las bacterias. Se pueden adquirir pequeñas cajas por la medición del cloro libre en las tiendas de herramienta y en aquellas de material para piscinas. 
 
En el caso en estas numerosas, pequeñas estaciones de control el nivel de cloro libre fosos bajos, añadir cloro en forma de gas sobre pequeña escalera, sería prohibitivamente caro. El gas cloro también es muy peligroso de manejar. Por consiguiente los técnicos han sido adiestrados para calcular cuánto cloro líquido, lejía, tiene que ser añadido a las varias estaciones de control. Hacerlo de este modo es menos muy caro y peligroso. Ustedes ha sido enseñados que la lejía tiene el número de grabación del EPA y el sello del National Estándar Foundation (NSF)  que la legalizan para el empleo en el agua potable, y dónde comprarla. ¡Es confeccionada en concentración doble, double strength concentration, en botellas grandes, y en cestas continentes 4 botellas, un embalaje muy incómodo de manejar! También viene transportada en contenedores más grandes por los empleos de fabricantes y otros grandes consumidores. Una cesta de plástico p el unico modo legal de transportar este fluido bastante peligroso porque contiene cloro al 12% en lugar de al 6% que somos acostumbrados a manejar. Las botellas tienen siempre que ser transportadas en esta cesta y devueltas del mismo modo, un modo no apto para ingenieros y obreros que a menudo tienen que arreglar rápidamente cañerías del departamento de agua. 
 
Se creyó que todos los detallados requisitos sobre el modo de manejar el cloro condujeron a un proceso esmeradamente protegido de añadir lejía para uso alimenticio al agua potable pública. Pero consiguió justo el efecto opuesto. 
 
De alguna parte nació el mito que la "lejía es lejía", y que cualquiera lejía habría quedado bien. Habría justificado dar un salto, pararse, en la tienda de la esquina para comprar una botella de lejía. Antes habia en el mercado pocos tipos de lejía, y quizás más puros que aquellos de ahora, así que tal mito no hizo un gran daño. Pero ahora que se encuentran muchos tipos de lejía, hace mal. Las nuevas lejías que han llegado en los supermercados en las últimas décadas han cambiado considerablemente. Algunos les han añadido  "blanqueadores y aclarantes". Muchas tienen aditivos. Hace generaciones  ya fue conocido que añadir el "azul" a la ropa la hizo aparecer más "blanca". El viejo azul fue un compuesto del cobalto, que es un metal pesado.  
 
Más bien, las lejías para la colada que se  difunden hoy contienen un enorme surtido de colorantes, y los metales pesados incluyen bario, plomo, lantanio, nickel, cadmio, cromo, cobalto, rutenio e ytrio, por ejemplo. Y no hay una receta preestablecida para el contenido, lo que sugiere que es el agua el descarte de algunas industrias. También los colorantes no son  fijos, y podrían venir del excedente de una fábrica textil. No nacieron para ser bebidos, pero sólo para ser aplicados a los vestidos y a los baños. 
 
Típicamente el Sincrometro® encuentra unos 20 metales pesados en una muestra moderna de lejía de lavar. Todas tienen muchos azocolorantes, asbesto y solventes terribles. Terribles, porque los PCB y los solventes de benceno son bien conocidos por causar el cáncer. Confrontáis este con la lejía matriculado NSF legalmente designado para el empleo en agua potable. 
 
Por el simple tonto error de haber usado lejía de limpieza en lugar de la que va con el sello NSF, vuestra agua puede recibir la marca del cáncer. Qué marca de lejía usada se puede distinguir muy fácilmente. Al Sincrometro®, variedades diferentes de lejía sólo repican con el propio tipo. Así si probáis muestras de agua para la búsqueda en ella de variedad de lejía del supermercado de la zona, podéis saber enseguida cual entre ellos estáis bebiendo sin saberlo. También podéis encontrar que variedad es usada en vuestra piscina o a las termas, spa, y también sobre los productos hortofrutícolas de vuestro supermercado. 
 
Las lejías modernas contienen colorantes. Puesto que son usadas para la colada, no podríamos esperarnos que sean colorante inocuos, comestibles. El Sincrometro® nota los que fueron exiliados ya en la comida en los años 50  y algunos que son permitidos legalmente hasta ahora. Incluyen el Fast Garnet, el verde Fast Green, el rojo Fast Red, el morado Fast Red Violet, el azul Fast Blue, el Dimethylaminoazobenzene, DAB o amarilla manteca, la negra Sudán Black, en fin la entera lista que podéis encontrar a página 603. Quizás son sencillamente contaminantes de los principales colores azules ocasiones para azular. Quizás sea el agua de descargue de una industria que construye tintes. No conozco los manantiales de estos ingredientes de tintes, ingredientes de los metales 
  
No hay  fuertes controles anti-polución sobre un producto como la lejía de lavar. El Sincrometro® encuentra los PCB y el benceno de cada botella y el asbesto en muchas, pero no en todos. También el simple aceite para motor y la grasa por cojines a esfera están regularmente presentes en este tipo de lejía. 
 
Puede darse que esta poca ropa no haga mucho mal si roza nuestra piel cuando vestimos los paños que han sido lavados, aunque pudiera contribuir a las enfermedades dermatologiche. Pero agregado al agua que bebéis estas 5 toxinas, y es decir los PCB, el benceno, el asbesto, los metales pesados y los azocolorantes, se convierten juntos en la huella digital del cáncer. Se hallan en vuestra saliba, en vuestra savia, en el fluido cerebroespinal y en los tumores, todo junto. 
 
La legítima lejía "alimenticia", aquel con el sello NSF y con un número de grabación estampado no contiene aninguna de estas cinco categorías de sustancias. 
 
 La diferencia entre estas variedades de lejía en vuestra agua hace la diferencia entre quien se enfermará de cáncer y quién no  
 
Naturalmente se no puede esperar que el FDA, el EPA y el Departamento de la agricultura que se ocupan de los desinfectantes y de los métodos de esterilización acepten resultados conseguidos con un Sincrometro®. El Sincrometro® no es un aparato aprobado por el FDA, ni todavía lo será por un buen perido de tiempo. Antes tiene que llegar la automación de este aparato. Un agudo interés de nuestras agencias, de tutela, ayudaría a llegar a este resultado. 
 
Existen normales pruebas analíticas de laboratorio aprobadas que pudieran ser usados por quienquiera para convalidar los resultados del Sincrometro®. Yo ya lo he hecho, encontrando que el análisis de los metales pesados es el más reproducible y el menos caro. Encomiendo esta prueba a quien  se enferme de cáncer o deseos prevenirlo, quien quiera confirmar la presencia extraordinaria de metales pesados en su agua potable. A página 604 puede leer la lista de laboratorios a que dirigir. 
 
Las pruebas de laboratorio por la búsqueda de los PCB y el benceno son más caros y mas confiables que aquellos para los metales.A menudo no se logra el resultado por un laboratorio porque las gradas tienden a pegarse a las paredes del contenedor. El PCB y el benceno son grasas. Llegan del aceite para motor y de la grasa mineral presente en la lejía. ¡El hecho de verter el agua del campeón del propio contenedor a los del laboratorio o de aspirar fuera de ello una parte deja estas toxinas en el contenedor original! Y' casi fatal que huyan de la encuesta, especialmente si la muestra de agua ha sido recogida en botellas de plástico. La grasa se pega al contenedor en el mismo modo en que se pega a la sartén si no se usa jabón para lavarla. 
 
El asbesto y los azocolorantes no pueden ser probados porque no han sido encontrados laboratorios comerciales que sean capaz de hacerlo. Hasta los laboratorios de búsqueda pueden notar solamente pajuelas, spears: agujas, de asbesto por encima de cierta medida, 10 micrones. La mayor parte de partículas de asbesto presente en el agua son más cortas de así, y por tanto no se ven.  
 
Cuando un contaminante no es visto, arruina el estudio epidemiológico. El Sincrometro® ve fácilmente también las partículas más cortas de asbesto. Las puntas más pequeñas probablemente son las más dañinas porque pueden ser ingeridas enteras por nuestros glóbulos blancos. ¡El número de puntas más largas legalmente permitidas es de 7 millones por litro de agua! 
 
A pesar de estas dificultades algunas simples pruebas pueden ser hechas por quienquiera, para averiguar la eventual presencia de lejía de pinchado en la misma agua doméstica. Ya que los PCB y el benceno se encuentran en los lubricante, grease, y en los aceitas, lentamente afloran a la superficie del agua dejada a descansar, y se pueden ver y sentir en forma de una película gorda. Pero hace falta tener mucho cuidado con coger la muestra de agua con cuidado y a observar la superficie del agua de un correcto ángulo. Si se usa  una muestra de agua dejada  sólo descansar por un día, los resultados os podrían variar completamente, como sucedería si tuvieran que venir a vuestra casa él encargado de un laboratorio comercial u oficial a probar vuestra agua. 
 
La lejía es añadida al agua del acueducto de manera intermitente, según la "necesidad". A menudo la operación es hecha una vez a la semana. Por tanto deberíais recoger todo seguido a muestras por 7 días para estar seguros de probar de manera significativa las añadiduras de lejía. Ver los detalles a página 579. 
 
Las 5 categorías de toxinas comparecen junto en las variedades más comúnmente usadas de lejía. Si probando con el Sincrometro® encontrado en vuestra agua en aceite lubricante, también encontraréis todas las 5 categorías de toxinas. A aquel punto podéis deducir de ello que no es lejía NSF la que ha sido añadida a vuestra agua potable pero que allí llega a casa justo agua con lejía de lavar. ¡Apresúrados en corregir esta situación! En un enfermo de cáncer, el cuerpo ha alcanzado su límite de capacidad de desintoxicación y estas toxinas se reponen con gran evidencia, incluida la lejía, porque se han acumulado poco a poco en vuestro cuerpo. En las personas sanas, quizás no note huella porque estas sustancias vienen activamente desintoxicadas del cuerpo o almacenáis en un futuro tumor. 
 
Todos los enfermos de cáncer que hemos visto en los últimos 5 años, inclusos muchos que no han sido vistos de persona pero a los que las pruebas han sido hechas tuvieron estas 5 toxinas y una común variedad de lejía de lavar en el agua "potable" de casa propia. El mismo surtido de sustancias tóxicas ha sido notado en vuestra saliba, en la savia, en sus órganos y en sus tumores. Se trata de un número considerable de personas, probablemente un millar. No un solo caso de cáncer examinado tuvo el cuerpo falto de esta "huella digital de la lejía de lavar". Pero algunos pacientes enseñaron de sólo tenerla en los tumores o en la savia, no en la saliva. Éstas fueron personas que se trasladaron recientemente a una diferente localidad, y dichosamente encontraron agua de buena calidad. Los enfermos de cáncer procedente de Europa enseñaron de tener una calidad diferente de lejía de lavar, que he llamado lejía de lavar a europea: Este tipo de lejía contiene una cantidad particularmente elevada de azocolorantes, aceite de motor y grasa por cojines a esfera, pero sin PCB y benceno. La fábrica de origen declarada de esta lejía es americana. Los enfermos de cáncer habitantes en la América central, en India, en Gran Bretaña y todos los enfermos de VIH en África enseñaron de tener las mismas marcas de lejía de los Estados Unidos. Los enfermos de cáncer en México tuvieron en cambio una variedad de lejía mejicana, con la variedad americana incluida. 
 
Entre todos estos enfermos de cáncer no hubo ninguna excepción, y ésta devuelve la estadística aplastante. Naturalmente los otros parientes de los enfermos de cáncer pueden no tener todavía también el cáncer si están usando la misma agua. Su riesgo es mucho más alto del de otros, pero quizás se trasladarán en otro lugar primero que eso suceda. Ahora se comprende porque un padre enfermo de cáncer pueda haber tenido a muchos hijos de cuyo solista algunos se enferman de la  misma enfermedad. Se hace  grande si se han trasladado todos a lugares diferentes. Si todavía sois sanos, bastan pocas semanas para bajar el nivel de todas aquellas toxinas en vuestro cuerpo. A todos los pacientes que examinamos fueron pedidas uestras de agua de amigos y parientes hasta que no se hubiera encontrado un barrio con agua limpia. A juzgar de estas muestras de agua se podría decir que más o menos el número de apartamentos que usan la lejía legítima es igual a los apartamentos que usan la lejía equivocada. La proporción fue mucho mejor hace 5 años. La costumbre de añadir la lejía mala está difundiendose. 
 
¿Por qué es usada la lejía mala? A causa del mito, sin duda. Quizás sean considerados, cuentan, pesan, el coste y la comodidad. La respuesta no se sabe. 
 
Por muy minuciosas y exigentes hayan estado nuestras agencias reguladoras en hecho de normas sobre el agua, el control no se ha extendido a las operaciones ejecutadas en las últimas estaciones de la hilera. Qué grado de pureza de la lejía usar para limpiar periódicamente los pequeños tanques en cuyo agua y lejía vienen preventivamente mezclados antes de ser bombeados en el tanque grande, que aceitas y que lubricantes usar por las mismas bombas, y que tipos de bombas usar no es precisado. Y no es precisado que tipo de lejía usar cuando se amparan las cañerías del agua y cuando se cavan pozos. Y no es precisado tampoco cuando se dan advertencias de tutela a propósito de cubertería, de anaqueles de cocina y lavaderos. ESTÁ en la naturaleza humana de alargar la mano y tomar las calidades de lejía más veloces de usar, más fáciles, más económicas. Por todos este detalles, nuestras agencias han confiado en la corrección y esmero del departamento de las aguas. 
 No tenemos que confiarnos en ningún departamento, sin faltar el respeto por sus buenas intenciones.  
 
Ciertamente no tienen alguna intención de dañar, pero el agua de beber debe ser vigilada y defendida hasta el último detalle de su proceso de entrega a los usuarios. "Buena hasta la última gota" debe ser interpretado al pie de la letra. La grabación de todo el procedimiento debe ser detalladamente demostrable con un "diario de navegación" fechado y de firma, como ocurre en cualquier proceso de producción en las fábricas. De momento este no exite. 
 
Gracias, Sincrometro®, sabe ahora cuál es el problema. 
 
 
,(Del libro: "The Prevention of all Cancers, pp. 7-18; Copyright,) 

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